| AIGÜES BLANQUES. SANT CARLES DE PERALTA. EIVISSA. |
Recuérdamelo
Tratando de encontrarse en un camino en el que se perdió hace años, descubrió que no era imprescindible su disciplina. Aquella persona desconocida con la que a veces se encontraba en el espejo había vuelto a recordarle, durante unos segundos, la satisfactoria levedad que puede provocar el ser. Ahora lo recordaba todo y podía sentir como la brisa de las tardes de verano le ponía la piel de gallina, podía escuchar las risas que le provocaron largas conversaciones absurdas, sí, sentía como se elevaba por encima de aquella despreocupación. Podía recordar el piso vacío, las cervezas vacías, el sofá lleno y los libros con dedicatorias. Podía sentir nostalgia por algo que aun no se había convertido en un recuerdo.
Abre los ojos y vuelve a encontrarse en aquella terraza, tiene frío. Vuelve a toparse con el ruido de los coches y las luces de los semáforos. Se ha hecho tarde, se prepara un café mientras recoge los papeles que tiene que llevarse y se viste. Dos cucharadas de azúcar en el café. Solo. Hoy llegará tarde. Sonríe.
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