16 de agosto de 2010

CALA LLONGA. EIVISSA.






Días grises

Cuando ya no somos niños, es peligroso jugar a sus juegos.
Un día te toca pagar y mientras cuentas hasta 50 te pillan, has perdido tu turno, pero no importa y decides ir por libre, saltar a la comba, pero se te enredan los cables y no puedes escuchar nada, ni a la música ni a ti. Tiras los dados y sacas un 10, no es suficiente, suspendido, castigado de cara a la pared, piensa lo que has hecho. 
No tiene sentido [tocado]. 
No me importa, es mentira [hundido]. 
Me has engañado, pero a mí no me importa, yo puedo volar.
Hagamos como si nada, no se lo contaré a nadie. 
Empecemos desde 0, otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario